martes, 20 de diciembre de 2016

DÍA QUINTO (20 de diciembre)


LAS PROFECÍAS DEBÍAN CUMPLIRSE





El Salvador del mundo habría de nacer en Belén de Judá. Por aquel tiempo el emperador César Augusto dictó una Ley por la cual todas las personas debían censarse, cada una en su ciudad de origen. José, por ser descendiente de la familia de David, junto con María, tuvieron que emprender el viaje a Belén. Aunque ello significaba a la Virgen un gran esfuerzo, una vez más la obediencia llevó a María y José a aceptar con fe los designios de Dios.

Propósito: Pediremos la fe para tener la seguridad de que los designios de Dios siempre se cumplirán.

Oración: Señor, soy tu humilde servidor y quiero cumplir obedientemente todo lo que tu palabra me indique.

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