jueves, 17 de febrero de 2011

LA MADRE DEL MISIONERO ASESINADO



El Salesiano alemán padre Rodolfo Lunkenbein, misionero entre los Borosos del Mato Grosso, en Brasil, fue asesinado por un grupo de colonos blancos el 15 de julio del 76: ¡Defendía las tierras de los indígenas!
Su madre, doña María, ha escrito al Padre Antonio Gottardt esta emocionante carta:

         "Si yo, su madre, tuviese que escribir la verdad sobre mi hijo usted pensaría tal vez que exagero. Ya desde pequeño se le había metido en la cabeza a Rudolf ser misionero, y yo me había dado cuenta por casualidad.
Nosotros somos pequeños labradores, y mi marido estaba siempre enfermo; le hemos hecho estudiar con grandes sacrificios. Desde que recibió la Primera Comunión, lo sé, sus compañeros le tomaban el pelo por esto.
Su oración preferida era el rosario, su más vivo deseo hubiera sido llamarse Rudolf María.
Además de los estudios oficiales de la escuela, él se interesaba por las cuestiones de la construcción, jardinería, agricultura, zoología, y especialmente del cuidado de los enfermos. Recuerdo que un año marchó, durante las vacaciones de verano, al Instituto Misionero Médico de Wurzburg, para aprender medicina tropical.
Había obtenido el título oficial de profesor de natación, tenía el permiso para conducir cualquier vehículo, el de piloto aéreo, el de radioaficionado. El pensaba que todo esto le sería útil en su trabajo como misionero. De noche rezaba...
Rudolf quería ayudar a los indígenas pobres y oprimidos. Su intención no era ciertamente conseguir honores o un poco de gloria. Silencioso y recogido, quería cumplir la voluntad de Dios en el servicio y en el amor al prójimo.
A pesar del gran dolor que tengo por su muerte tan prematura, yo no le pido cuentas al Señor porque lo ha querido llamar tan pronto.
Yo creo que fue el Señor quien me lo dio, y ha sido el Señor quien se lo ha llevado de nuevo consigo; así que, bendito sea el nombre del Señor...
Yo, a pesar de todo esto, siento una inmensa alegría Y doy gracias al Señor por los treinta y siete años durante los cuales he podido tener este hijo, aunque por Rudolf he tenido que recorrer muchas estaciones del via-crucis".

(Fuente: MARÍA
Boletín Salesiano, Marzo, 77)

1 comentario:

  1. Gracias Señor por tu Bondad; por animar la vida de nuestro pueblo con éstos testimonios sencillos y humildes de corazón.
    Maru

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