miércoles, 23 de abril de 2014

La fuerza de la resurrección

Tal vez no tenemos muy claro cómo explicarla, ni cómo sería. No sabemos muy bien describirla. ¿Qué ocurrió? Sabemos que no se trataba de revivir como si uno pospusiera la muerte por unos años. Fue, más bien, volver a la Vida, pero así, con mayúscula. Volver a una nueva etapa, más plena, más definitiva, eterna pero vinculada a lo de aquí. No sabemos muy bien en qué consistió, pero sí tenemos claro cuáles son sus efectos, sobre todo en quienes llegan a creer, de verdad, en ella.

Se acaba el temor. Una de las palabras que más repite el Resucitado es «No tengáis miedo». Y está bien eso de tener valor en la vida, cuando hay tantos motivos que a veces nos hacen vivir un poco asustados, temerosos de lo que pueda ocurrir. Da miedo equivocarse. Y quedarse solo. Eso asusta mucho. Da miedo el rechazo de los demás. Asusta, también, el fracaso en lo que uno acomete. La enfermedad, el desamor, el dolor… Pero la palabra sigue ahí, clara y directa. «No tengas miedo». Porque, pase lo que pase, el último giro del camino nos va a conducir a una tierra buena. Y esa certidumbre permite plantarle cara a todos nuestros fantasmas.

domingo, 20 de abril de 2014

Bienaventuranzas del Domingo de Resurrección


Felices quienes preguntan dónde, cuándo, en dónde: ellos y ellas encontrarán al final la respuesta que anhelan.

Felices quienes buscando dónde está Dios, encuentran a una mujer maltratada, un enfermo, un marginado…

Felices quienes se lanzan a pregonar que han visto una luz, una esperanza, alguien que ha resucitado a una vida nueva.

Felices quienes corren a los sepulcros del mundo, quienes encuentran las vendas caídas, quienes dudan pero siguen confiando.

Felices quienes entienden las reivindicaciones de las mujeres, quienes saben que tienen que cambiar los esquemas mentales patriarcales y machistas.

sábado, 19 de abril de 2014

Comentario de las lecturas del Domingo de Pascua

Ya amanece, aunque aún está oscuro

Durante la vigilia pascual millones de cristianos, muchos de nosotros, hemos permanecido en vela porque queríamos ver la luz, asistir al amanecer de la nueva creación. Pero, ¿quién nos ha avisado que debíamos permanecer en vela?

Nuestra mente y nuestros corazones se vuelven agradecidos a aquellos primeros discípulos que vivieron aquella noche y la anterior bajo el peso insoportable de la muerte del Maestro, sin saber lo que había de acontecer en aquel amanecer del primer día de la semana. Aún así, tampoco ellos podían dormir, sentían que debían permanecer en vela, ir de madrugada al sepulcro. De entre todos ellos, destacan las mujeres, María Magdalena y la otra María, señalaba anoche el evangelista Mateo; Juan, hoy, se fija sólo en la primera.

María Magdalena va al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, pero ya está amaneciendo. El poder de la muerte parece aún dominar, pero, en realidad, aunque no lo percibamos, la luz de la resurrección ya ilumina la noche. La lámpara que guía a María en la noche de su tristeza es el amor: el amor por el Maestro, que

Bienaventuranzas del Sábado Santo

Felices quienes no aspiran a ver, ni a creer, sino que acompañan, humildemente, con mucho amor.

Felices quienes llevan ungüentos, aromas, vendas y esperanzas a quienes esperan en sus tumbas diarias una nueva vida.

Felices quienes se asombran ante la luz, de un momento feliz, frente a un cielo azul.

Felices quienes no reconocen al Crucificado, pues se les mostrará diferente, alegre y Resucitado.

Felices quienes se sienten llamados a subir a Galilea, al mundo de los que son silenciados en vida.

Felices quienes avivan su esperanza tocando las llagas del Resucitado, aunque antes hayan experimentado el silencio, la incredulidad, la noche oscura de la confianza y la fe.

Felices quienes ahuyentan las tinieblas, quienes se apresuran para que surja la aurora, quienes salen de noche y llegan a la madurez del día.


Felices quienes contemplan el mar, las montañas, el cielo y se encaminan, a la vez, a la construcción feliz, humilde, gozosa del Reino.

(Fuente: "Bienaventuranzas de la Vida" Miguel Ángel Mesa)

viernes, 18 de abril de 2014

Viernes Santo: un día para vivir junto a la Madre

¿Cómo vivir el Viernes Santo de este año en compañía de María, la Madre dolorosa? Un antiguo libro titulado "Dormición de la Virgen" presenta a María recorriendo los lugares por los que anduvo Jesús camino del Calvario. Parece ser que ésta era también -como atestigua la monja Hegeria en el siglo IV- una tradición de los cristianos que vivían en Jerusalén el día de Viernes Santo. Todos querían recorrer la senda que el Maestro había recorrido con la cruz a cuestas hasta el Calvario.

¿Qué sentiría hoy María viendo la "Vía Dolorosa" convertida en la calle más comercial de la Jerusalén antigua? Los grupos de mujeres plañideras han sido sustituidos por vendedores que ofrecen especias, ropas y toda clase de artesanía y de recuerdos. Los peregrinos se convierten con frecuencia en meros turistas. Nada es como aquel viernes del año 30. O quizá sí. Hoy como entonces seguimos ignorando al Cristo que pasa, aunque, también hoy como entonces, sigue habiendo pequeños cireneos.

Siento que la mirada de María no es una mirada de condena. Los mismos ojos compasivos que contemplaron entonces al Hijo sufriente contemplan hoy a los hijos sufrientes que se esconden tras los

Bienaventuranzas del Viernes Santo

Felices quienes ven en Jesús crucificado un ejemplo, una pasión, un compromiso, un desafío.

Felices quienes en la cruz descubren un camino, una búsqueda, un encuentro.

Felices quienes saben que el sacrificio personal es el sendero ineludible hacia la plenitud de su existencia.

Felices quienes han sido deslumbrados por la vida de Jesús y han decidido seguirle, cueste lo que cueste.

Felices quienes ayudan a quienes caen, quienes no les preguntan y les ayudan a levantarse.

martes, 15 de abril de 2014

Venceremos!!!

"En el signo de la cruz, venceremos … se vean o no los frutos." 
Santa Benedicta de la Cruz

"Acompañar a Jesús en tan gran soledad" Santa Teresa de Jesús

"A Teresa de Jesús le conmovía mucho lo que le había sucedido a Jesús tras su entrada en Jerusalén, y en una Cuenta de conciencia escribió lo que hacía cada año al llegar el domingo de Ramos: «Procuraba aparejar mi alma para hospedar al Señor; porque me parecía mucha la crueldad que hicieron los judíos, después de tan gran recibimiento, dejarle ir a comer tan lejos, y hacía yo cuenta de que se quedase conmigo».

En esta misma Cuenta, escribirá algo que entiende de su Señor: «Hija, yo quiero que mi sangre te aproveche, y no hayas miedo que te falte mi misericordia; Yo la derramé con muchos dolores, y gózasla tú con tan gran deleite». Teresa ve al Crucificado en el Cristo viviente, al Señor de la vida en el hombre entregado. Y la experiencia que relata aquí es la de reconocer a Cristo, siervo sufriente, que da su vida para que todos vivan. El siervo de Yahveh que se convierte en luz, para ella y para las gentes.

Antes, en una de sus Exclamaciones, había dicho, y muy encendidamente, que era tiempo de acompañar a Jesús, de «acompañarle en tan gran soledad». Para eso, Teresa solo va a pedir una cosa: «Miradle». Responde así ante aquel hombre de quien se dice que es «evitado de los hombres… y ante quien se vuelve el rostro». Ella no vuelve el rostro, decide mirarle.

lunes, 14 de abril de 2014

El valor de los pequeños gestos-Lunes Santo

"María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume "(Juan 12,3)

Hoy siento el remordimiento dentro de mí.
He tenido mala fe, mala esperanza y mal amor.
Tu cruz ha dejado al descubierto mi mentira, mi camuflaje.
Ya sé, por otras veces, que el remordimiento mete mucho ruido pero no da fruto.
Sé que el sentimiento de culpa, que ahora anida en mi corazón, me aleja de ti.
¿Qué tengo que hacer, Señor? Dímelo Tú.

Tú me das siete días intensos para aprender a amar de una manera nueva.
Tú me dices que sacarás de mi oscuridad luz,
de mi tristeza alegría, de mi muerte vida.
¿Cómo es posible que sigas creyendo en mí?

domingo, 13 de abril de 2014

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA XXIX JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 2014

«Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5,3)

Queridos jóvenes:

Tengo grabado en mi memoria el extraordinario encuentro que vivimos en Río de Janeiro, en la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. ¡Fue una gran fiesta de la fe y de la fraternidad! La buena gente brasileña nos acogió con los brazos abiertos, como la imagen de Cristo Redentor que desde lo alto del Corcovado domina el magnífico panorama de la playa de Copacabana. A orillas del mar, Jesús renovó su llamada a cada uno de nosotros para que nos convirtamos en sus discípulos misioneros, lo descubramos como el tesoro más precioso de nuestra vida y compartamos esta riqueza con los demás, los que están cerca y los que están lejos, hasta las extremas periferias geográficas y existenciales de nuestro tiempo.

La próxima etapa de la peregrinación intercontinental de los jóvenes será Cracovia, en 2016. Para marcar nuestro camino, quisiera reflexionar con vosotros en los próximos tres años sobre las Bienaventuranzas que leemos en el Evangelio de San Mateo (5,1-12). Este año comenzaremos meditando la primera de ellas: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5,3); el año 2015: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8); y por último, en el año 2016

Homilía del Papa Francisco, Misa del Domingo de Ramos

Esta semana comienza con una procesión festiva con ramos de olivo: todo el pueblo acoge a Jesús. Los niños y los jóvenes cantan, alaban a Jesús. Pero esta semana va adelante en el misterio de la muerte de Jesús y de su resurrección.
Hemos escuchado la Pasión del Señor. Nos hará bien preguntarnos ¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo ante mi Señor? ¿Quién soy yo, delante de Jesús entrando en Jerusalén en este día de fiesta? ¿Soy capaz de expresar mi alegría, de alabarlo? ¿O tomo las distancias? ¿Quién soy yo, delante de Jesús que sufre? Hemos oído muchos nombres: tantos nombres.

El grupo de líderes religiosos, algunos sacerdotes, algunos fariseos, algunos maestros de la ley que había decidido matarlo. Estaban esperando la oportunidad de apresarlo ¿Soy yo como uno de ellos? Incluso hemos oído otro nombre: Judas. 30 monedas. ¿Yo soy como Judas? Hemos escuchado otros nombres: los discípulos que no entendían nada, que se quedaron dormidos mientras el Señor sufría.

sábado, 12 de abril de 2014

"Hombres de Dios" Video de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II


13 Cantautores Católicos de Latinoamérica Unidos en un Maravilloso Homenaje a Nuestros Santos Papas.

 Un agradecimiento especial a todos los cantantes católicos que participaron en la realización de este homenaje:

Autor: Luis Ramírez Estrada
Arreglo musical: Kiki Troia
Interpretes:
Athenas Vénica (Argentina)
Célines Díaz (Rep. Dominicana)
Cristy Villaseñor (México)
Kiki Troia (Argentina)

Virtud de este mes

Este mes las CM del mundo queremos vivir la virtud del desprendimiento, que nos deja libres para amra más aun a Dios.

viernes, 11 de abril de 2014

Comentario de las lecturas del Domingo de Ramos

La victoria de la Cruz
El Domingo de Ramos, la puerta de entrada en la Semana Santa, reúne dos motivos en apariencia contradictorios: por un lado, la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; por el otro, el fracaso de su trágica muerte en la cruz. El triunfo y la derrota. Mejor sería decir, el triunfo aparente, y la derrota real y sin paliativos. Podemos preguntarnos por qué la liturgia reúne estos dos motivos, que, pese a su cercanía temporal, no coinciden del todo. ¿Por qué anticipar al Domingo de Ramos lo que sucederá el Viernes Santo? ¿Para qué empañar este momento de gloria, aunque efímero, bajo la sombra del fracaso de la cruz? De hecho, hasta el enunciado de la solemnidad puede parecer engañoso: Domingo de Ramos, decimos, pero lo cierto es que la lectura de este episodio ocupa un lugar casi marginal en la celebración litúrgica, en la que todo el protagonismo se lo lleva la lectura dramatizada de la pasión.

La liturgia concentra en sí la experiencia cristiana de siglos, y está penetrada de una lógica profunda, que podemos ir descubriendo y comprendiendo precisamente en la pedagogía de la repetición cíclica. No se trata de una mera compresión teórica, sino vital: la liturgia nos va introduciendo en el misterio mismo de Cristo, ayudándonos a hacerlo parte de nuestra vida, a “entrar” literalmente en él, a hacernos coprotagonistas de esta historia en el mismo sentido en que lo fueron quienes acompañaban a Jesús en los relatos evangélicos, con sus mismas esperanzas, alegrías y tristezas, también con sus mismas tentaciones y
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