sábado, 18 de abril de 2009

¡Señor mío y Dios mío!


“¡Dichosos los que crean sin haber visto!”

A Jesús le sale la dicha del corazón. Está emocionado y lo demuestra. ¡Contempla tantos gestos de amor, que se alimentan en la fe de la noche! ¿Eres tú de los que aman a Jesús y se alegran con él sin haberlo visto? El provenir de la humanidad está en manos de los que saben dar razones para vivir y para esperar. Abre tu corazón y cree en Dios Padre, en Jesús y en el Espíritu Santo. Entrarás en la dicha.


Señor mío y Dios mío!

Jesús nos hace en el evangelio un serio llamado a revisar seriamente nuestra vida como discípulos, para aclararnos en qué o en quién tenemos puesta nuestra confianza y existencia. Es común escuchar en nuestro diario vivir la expresión “ver para creer”, que revela en nosotros una actitud que puede llegar a ser tan negativa como la misma rutina: nuestro escepticismo ante nosotros mismos, los otros y el mismo Dios. No podemos cerrarnos a la posibilidad de que las realidades de muerte y sin sentido que abruman a la humanidad lleguen a cambiar, y asegurar, en cambio, que por tiempo indefinido seguirán ellas presentes en nuestra sociedad.


¡Dichosos los que no han visto y han creído!” es la bienaventuranza que nos lanza Jesús en el día de hoy, y que nos señala el camino hacia un cambio profundo tanto de cada uno de nosotros como de las estructuras en las que estamos inmersos, teniendo en cuenta que hemos de abrimos a vivir la experiencia del Evangelio como puerta de acceso al reino de Dios, en todo su vigor y con las implicaciones que trae consigo, como la cruz redentora de Cristo.

Oración:

Creo en ti, Padre, dador de vida.
Creo en ti, Jesús, dador de vida.
Creo en ti, Espíritu Santo, recreador de toda vida.

1 comentario:

  1. Parabéns pelo excelente blog. Sou o Clausewitz e gostaria de lhe convidar para visitar meu blog e conhecer um pouco sobre o Brasil. Abração

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