sábado, 3 de noviembre de 2012

Tengamos los mismos sentimientos de Cristo!


Toda la vida de Jesús, su forma de de tratar a los pobres, sus gestos su coherencia, su generosidad cotidiana y sencilla, todo es precioso y despierta el deseo de darlo a conocer a los demás. ¿No es maravilloso ver actuar a Jesús mirar sus actitudes ante la gente, su delicadeza con los excluidos de la sociedad, su entrega inagotable?

Cuando nosotros compartimos eso con los demás, no lo hacemos para convencerlos a la fuerza, sino como regalándoles algo que vale la pena, como sirviéndoles una mesa, o como haciéndoles probar un perfume delicioso. Nadie se coloca un perfume sólo para olerlo el mismo, sino para compartirlo con los demás. Eso es la misión.

Si alguien se ha detenido a orar con el evangelio, sabe que no es bueno privar a los demás de una hermosura que vale la pena conocer y disfrutar. Para que ellos lo descubran, tendremos que usar nuestra creatividad, nuestra delicadeza y nuestra mejor sensibilidad, tratando de presentar el Evangelio de tal manera que dejemos ver  su atractivo. Se trata de “una pastoral que tenga en cuenta la belleza del anuncio de la Palabra y en las diversas iniciativas ayudando a descubrir la  belleza que es Dios” (DA 518).

(Fuente: “Quince motivaciones para ser misioneros” Victor Manuel Fernández)

2 comentarios:

  1. Hola hermanas, saludos y un fuerte abrazo para todas ustedes.
    Muchas gracias por compartir esta hermosa reflexión con todos nosotros.
    Dios las bendiga.

    Fray Rodolfo de Jesús O.Carm

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  2. Muchas gracias!! Bendiciones para vos también!!!

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