lunes, 13 de noviembre de 2017

San Vicente de Paúl y algunos de sus textos sobre los pobres


Para empezar a prepararnos para la “Jornada de los Pobres”  queremos acercarte una gran figura, un exponente del amor al prójimo, sobre todo a los más pobres y desprotegidos, se trata de San Vicente de Paúl que llenó de misericordia los corazones  de muchos cristianos de su tiempo.
A continuación compartimos algunos de sus textos para tu reflexión personal y para la oración del día:

«No hemos de considerar a un pobre campesino o a una pobre mujer según su aspecto exte­rior, ni según la expresión de su espíritu, dado que con frecuencia no tienen ni la figura ni el espíritu de las personas educadas, pues son vulgares y groseros. Pero dadle la vuelta a la medalla y veréis con las luces de la fe que son ésos los que nos representan al Hijo de Dios, que quiso ser pobre; él casi ni tenía el aspecto de hombre en su pasión y pasó por loco entre los gentiles y por piedra de escándalo entre los judíos; y por eso mismo pudo definirse como el evangelista de los pobres: Evangelizare pauperibus misit me.¡Dios mío! ¡Qué hermoso sería ver a los pobres, considerándolos
en Dios y en el aprecio en que los tuvo Jesucristo! Pero, si los miramos con los sentimientos de la carne y del espíritu mun­dano, nos parecerán despreciables» (XI, 725).
«…Al servir a los pobres, se sirve a Jesucristo. Hijas mías, ¡cuánta verdad es esto! Ser­vís a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aquí. Una Hermana irá diez veces cada día a ver a los enfermos, y diez veces cada día encontrará en ellos a Dios. Como dice san Agustín, lo que vemos no es tan seguro, por­que nuestros sentidos pueden engañarse; pero las verdades de Dios no engañan jamás. Id a ver a los pobres condenados a cadena perpetua, y en ellos encontraréis a Dios; ser­vid a los niños, y en ellos encontraréis a Dios. ¡Hijas mías, cuán admirable es esto! Vais a unas casas muy pobres, pero allí encontráis a Dios. Hijas mías, una vez más, ¡cuán admirable es esto!» (IX, 240)
“Mirando” a los pobres de su tiempo, san Vicente interpreta la parábola del Juicio final (Mt 25) (Cf XI, 393)
«Hijas mías, sabed que, cuando dejéis la oración y la santa misa por el servicio de los pobres, no perderéis nada, ya que servir a los pobres es ir a Dios; y tenéis que ver a Dios en sus personas» (IX,24).


1. Ver Película de San Vicente de Paúl 
2. Biografía de San Vicente de Paúl

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