jueves, 12 de enero de 2012

MISIÓN JUVENIL EN LA RIOJA (Ecos de la experiencia)


Queridos/as   amigos/as

                             Las CM queremos compartir con ustedes la experiencia de la Misión Juvenil, en Vinchina, La Rioja. Llegamos el día 2 las  Hnas. Mercedes (Cinco Saltos-Río Negro), Ma. Eugenia (Wilde-Bs. As) y Ma. José (Barreal-San Juan), para preparar la casa para la llegada de los misioneros de Jujuy y Córdoba. Nos esperaba el P. Miguel Ángel Sosa, párroco del lugar, con unos ricos mates para compartirnos la realidad de la Pquia.

Vinchina, es un pueblo muy alejado de la capital a casi 400 km, de unos 4.000 habitantes, ubicado entre la precordillera y el cordón montañoso de Famatina. Entre la gente se respira una profunda religiosidad popular, que se manifiesta en la devoción a Ntra. Sra. de Andacollo, San Nicolás, Sta. Lucia, entre otros santos.


El Padre Miguel nos decía que el pueblo necesita una renovación en su vida eclesial, y nos invitó a animar a la gente para ir construyendo juntos "La comunidad de comunidades": LA IGLESIA. Nos encomendó un Barrio llamado el Troyano, que distaba a 8 Km de la Capilla y que durante los días de misión sería nuestra "casa", prefirió ese lugar porque es un barrio grande y al que él no había podido llegar aun, ya que lleva cinco meses allí.

El día 3 al medio día y con bastante calor, llegaron 3 misioneros de Córdoba, acompañados por Federico, postulante Carmelita Descalzo; y por la tarde después de perderse por los cerros bellísimos de La Rioja, llegaron los 18 misioneros de Jujuy, acompañados por Hna. Ma. del Carmen.

En la noche el grupo estaba completo, éramos 26 misioneros, y comenzamos el trabajo;  primero dividiéndonos en grupos de visitas y servicios, y luego cada uno se anotó en el área en que quería trabajar: niños, jóvenes y adultos.

LA MISIÓN

Durante la semana de Misión, por la mañana compartíamos la oración que estaba animada por los diferentes grupos siempre en torno a la Palabra, y también la Eucaristía que daba fuerzas a nuestro caminar misionero.

Tuvimos charlas formativas a las que llamamos "El Taller del Maestro" a cargo de las Hnas y Federico, sobre la oración, la fraternidad y la misión; en esos espacios hubo tiempos para orar a solas , para pasar por el corazón y quedarse allí con el Maestro.

Por la tarde comenzábamos las visitas a las casas, salíamos tempranito por que teníamos un largo rato de caminata, pero como regalo de Dios la mayoría de los días a la hora que salíamos se nublaba, "la nube de Dios" acompañaba a sus misioneros. La gente es muy sencilla, un poco tímida, pero acogedora. Hubo familias que no nos recibieron, pero sabemos que la labor misionera es así.

Después de las visitas, en la tardecita, comenzábamos los encuentros por niveles: niños, jóvenes y adultos. Cada uno asumió con responsabilidad y creatividad esta misión, poniendo lo mejor de sí y descubriendo dones que no conocía.

Por la noche regresábamos juntos caminando, para compartir la cena, la charla fraterna, y el encuentro personal con Jesús. Volvíamos a poner la mirada en Él para decirle al final del día: "¡Mi barca es tuya!".

Todos al finalizar la misión nos hicimos eco del lema de este año: "Jesús, mi barca es tuya", en la experiencia personal con el Maestro, en las visitas a las casas donde también no paraba de hablarnos, y en la vivencia de la fraternidad en la comunidad misionera.

Regresamos a casa con el deseo de decirle cada día: Jesús, mi barca es tuya, y con el compromiso de orar por la comunidad de Vinchina y por cada uno de nuestros hnos misioneros.

¡Gracias a tod@s lo que nos han colaborado con su ayuda material y su oración!

¡Gracias, Jesús, por lo que hacés en los corazones generosos que deciden entregarte su barca!

1 comentario:

  1. HOLA
    Muy bonita misión, continúen evangelizando con esa alegría que las caracteriza. Las felicitamos y oraremos por ustedes, sus amigos de la Comunidad Laical Casa de la Juventud-Trujillo/Perú.

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