jueves, 26 de octubre de 2017

Juana Gratias fue paradigma de compromiso y fidelidad.


Juana Gratias soñó siempre con una vida serena,  dedicada a la contemplación divina en el retiro conventual junto con otras almas animadas por el mismo ideal. Nunca renunció a lo que sentía como vocación. Luchó a lo largo de su existencia por realizar sus deseos, pero no siempre lo consiguió. Los avatares en los que se vio envuelta cortaron una y otra vez sus ilusiones. Más que saborear la plácida serenidad de la vida contemplativa, puso todo su empeño en conseguirlo.. Apenas lograba iniciar su propósito, un contratiempo, ajeno a su voluntad, le colocaba de nuevo en la búsqueda de la meta ansiada.

Logros y fracasos se alternaron sin descanso en su lucha por asentarse definitivamente en el remanso de una comunidad religiosa. Su destino se convirtió en un tejer y destejer los hilos por los que le llevaba la Providencia, siempre guiada por su mentor espiritual, Francisco Palau. En más de una ocasión, sintió que se le cerraba el horizonte sin saber la senda a seguir. En las horas más difíciles
sacó fuerzas para no desfallecer y mantenerse fiel al compromiso asumido ante Dios y ante su Director Espiritual.

Después de muchos años de luchas y esfuerzos, consiguió reavivar y consolidar el legado material y espiritual heredado de Francisco Palau. Cuando, al fin, parecía estar todo a salvo y podría vivir serenamente sus últimos años en una fraterna comunidad Palautiana, se abatía sobre ella la prueba más dura: su exclusión de la familia por ella recreada. Revivió en ella la misma experiencia del Fundador, al ser expulsado violentamente del claustro conventual de Barcelona. Trató, como él, de mantenerse fiel a su vocación de Terciaria Carmelita de la Virgen del Carmen y Santa Teresa.

La recíproca fidelidad que estaba sellada con pacto desde el lejano 1846, se mantuvo intacta de por vida. Nadie entre los hijos e hijas espirituales del Beato Francisco Palau posee tantos avales como Juana Gratias para ser considerada como la colaboradora permanente y decisiva. Cada uno puede bautizar esta indudable realidad como le plazca. El vocabulario de la vida consagrada está ahora sujeto, como lo ha estado siempre,  a merced de los avatares y cambios de la historia. Lo cierto es que Juana Gratias fue paradigma de compromiso y fidelidad.

Autor: Eulogio Pacho, ocd

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